miércoles, 25 de marzo de 2009

...LAS NOCHES TOLEDANAS.



Pues donde van a acabar, en el 24H, donde siempre terminan, dejando sin existencias de bocadillos y hornazos a ese tan querido establecimiento.

Durante los últimos tiempos estamos destinando un 10% de nuestros fines de semana a salir de juerga por Toledo, antigua capital visigoda. Muchos dirán, venga ya hombre, pero si mejor juerga que en Madrid no la hay…

…¡FALSO! ¡HEREJE! La santa inquisición dará cuenta de tus palabras.

Que gran descubrimiento, gracias amado primo por vivir en esa maravillosa ciudad y por poder hospedarnos en ella. Aun recuerdo mi primera noche en Safon, aquel gigantesco parking con centenares de coches aparcados y jóvenes honrando la gloriosa majestuosidad del botellón. Sus bellas mujeres ataviadas con poca ropa, el dulce sabor de sus elixires sin adulterar o poco adulterados, esas músicas celestiales. Podría caer sumido en un sueño y nunca despertar.

Tras aquel primer viaje, quede marcado por sus rincones y gentes, y tome la consideración de realizar un nuevo viaje, pero esta vez acompañado de alguno de mis hombres de confianza. Pero la desgracia nos llevo a descubrir “La venta del alma”. ¿Como describir el lugar? Es una antigua villa, que con un patio alrededor del cual se encuentran un restaurante, un bar y una discoteca, pero esto no es lo raro, lo raro es que en ese lugar la persona mas joven podría ser mi madre.

A mi vuelta, decidimos que era el momento de tomar Toledo, y junto a los mejores hombres que conozco, hombres cuyos rostros están marcados por mil batallas y una mirada que refleja el frío de la noche. Encontramos la que para mi es una de las maravillas de esa tierra, esa posada que trata al viajero cual viejo amigo, ¡bendito Mauri! Comimos y bebimos hasta saciarnos, incluso en algún momento pensé que podría reventar y seguir comiendo. Pese a nuestra mala experiencia en “la venta” volvimos de nuevo allí, esta vez acompañados por gentes de extraña procedencia pero que nos emborracharon cual necios. Terminamos en un rincón conocido como el Gallo en el cual mientras uno dormitaba en una esquina y otro charlaba amablemente con un hombre de dudosa sexualidad, otros dos aguantábamos a un pesado dándonos charlas sobre la vida.

Después llegaron otros 3 viajes, que contar de ellos, cada cual ha sido mejor, aquellas dos g***** que desayunaron con nosotros en una churrería, después de una noche de juerga en Safon con el jefe de seguridad del Eroski, y las colegas se vinieron con nosotros, aunque aun no se para que. Aquel otro viaje en el que conocimos a dos tías que amablemente nos acercaron a nuestra hospedería y con las que terminamos charlando sobre tiburones y fumando cigarritos de la risa, todavía nos deben una cena. Ese pobre choco que lo único que ha conocido de Toledo es el puente de Alcántara y a 3 hombres abusando de él en la parte trasera de un A4. Y nuestro ultimo viaje en conmemoración con la fecha del segundo y con el mismo motivo, en este ultimo realizamos un gran descubrimiento, el EXPLORER, que magnifico lugar, en la línea de nuestros añorados Astarriba y Agora, con camareras simpáticas, una pena que la bebida aun no sea gratis.

Y tras tantas aventuras y vivencias aun nos hayamos a la espera de un próximo viaje a la ciudad imperial .

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